3 cosas que aprendí sobre trapear que sirven para emprender

Hasta la cosa más común puede dejarte la lección más grande. ¿Por qué no soy millonario si tengo ideas revolucionarias? Tuve que aprender a trapear para descubrirlo.

 

A todos nos ha pasado que tenemos una idea extraordinaria y pensamos “wow, esto me podría hacer millonario“. Pero ¿qué pasa después? ¿verdaderamente nos hacemos millonarios? Seguro que si, si te llamas Mark Zuckerberg. Y si Zuckerberg pudo, ¿entonces por qué aún habemos tantas personas con ideas de cambio innovadoras que no somos millonarias? La respuesta es muy fácil, pero yo tuve que aprender a trapear para encontrarla.

Cuando tenía unos 16 años trabajaba en un centro cultural como auxiliar administrativo; cobraba a los alumnos, hacía corte de caja y ayudaba con la organización de eventos, entre otras cosas. Entre mis actividades figuraba casi todo menos una: hacer la limpieza del lugar. Pero para Juan Carlos, mi tío y en ese momento mi jefe era diferente, porque su filosofía era “las cosas no se van a hacer solas y no voy a esperar a que alguien más las haga”. Él lo decía con palabras más coloquiales (y altisonantes) pero el mensaje que siempre trató de decirme era: Hazlo porque se tiene que hacer.

 

Pasaban las semanas y no me cansaba de quejarme por tener que trapear cada fin de semana. Hasta que crecí y entendí entonces el significado de “trapear” en la vida del Godín-Emprendedor:

 

  1. No se trata de que te guste. Hace poco leí la frase que dice “El crecimiento y la comodidad no pueden coexistir”. La envió Aaron Benitez por whatsapp a sus suscriptores de noticias (Googlea a este hombre. No te vas a arrepentir). Hay cosas que se tienen que hacer te guste o no. Y si se trata de tu proyecto personal ¿Quién mejor que tú para hacerlo? Además, si estás comenzando a emprender, es poco probable que exista alguien más que lo haga.
  2. . Como frase publicitaria de anuncio de marca de zapatos. Sólo hazlo. No pienses en que no te gusta, o que lo puedes hacer después. Hazlo. Punto. Es mejor bien hecho que bien dicho. Y mientras escribo esto viene a mi mente las tantas veces que pospuse algún proyecto por cosas como “mejor otro día que esté menos cansado” o “hoy estoy muy estresado”. Si algo se interpone entre los sueños y la realidad, es la inacción.
  3. Hazte lo más experto que puedas. Cuando recién comenzaba a trapear en mi trabajo, no tenía ni idea de cómo lavar un trapeador. Y pasa lo mismo con los negocios: nadie nace sabiendo. Si tu proyecto para emprender es sobre vender agua de limón, debes saber la temporada y los lugares exactos donde se siembra, saber la mejor forma de cosechar, partir y exprimir los limones así como las cantidades exactas de los insumos que vas a necesitar para tu negocio. Sé el experto para que nadie te la cuente.

 

¿Qué cosa has aprendido de algo cotidiano que también sirva para emprender?

Me gustaría entrevistarte para compartir tus recomendaciones para ser un gran Godín-Emprendedor. Contáctame: godinemprendedor@gmail.com

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