Emprender duele

 

Duele, desespera y descontrola. Esto sucede cuando comienzas un nuevo proyecto pues los cambios en tu vida, tus actividades diarias y en tu rutina generan descontrol dentro de ti. Esa sensación se llama resistencia al cambio y es totalmente normal.

 

Recuerdo que cuando comencé a escribir este blog, al terminar mi día sentía como si todo mi cuerpo doliera como cuando estás a punto de tener fiebre. Y al principio en realidad pensé que me estaba enfermando, pero me di cuenta de que este cambio generó en mi esa reacción. Luego de mucho tiempo meditando sobre la secuencia de estos hechos, pude determinar que todo esto era derivado a la incomodidad que me producía este nuevo compromiso en mi vida.

 

Estas reacciones que generaba (dolor, desesperación y descontrol), me hizo darme cuenta de algunas cosas:

    1. No pain, no gain. Si no duele, no sirve. Y esto mismo ocurre con el trabajo, un nuevo proyecto o un objetivo en tu vida. Cuando las cosas no te cuestan, el significado que tiene al conseguirlo no es el mismo. Cuando te cuesta sangre, sudor y lágrimas, aprendes a darle valor a esto. Además, no siempre te va a doler. Una vez que logras acostumbrarte a tus nuevas tareas, te van a resultar más fácil. El verdadero problema es comenzar y es donde muchos proyectos se quedan. Tener ideas no es difícil. Lo difícil es ejecutarlas.
    2. La desesperación es parte normal del proceso. Y los Millenials somos más propensos a desesperarnos. Al estar acostumbrados a la tecnología y a las recompensas inmediatas que brindan (si quieres un juego, lo descargas y ¡pum! Es tuyo), acostumbran a la inmediatez de las cosas. Esto es sumamente delicado al momento de emprender. Como Godín-Emprendedor, no siempre se tiene el tiempo, dinero o herramientas suficientes para comenzar con tu proyecto como lo imaginas y muchas veces vas a tener que lidiar con que tu proyecto avance, pero a pasos mucho más lentos. Así que, si las cosas no son lo que piensas, ten paciencia pues en algún momento tendrás una recompensa.
    3. Descontrola. A nadie nos gusta que nos saquen de nuestra zona de confort. A nadie. Y aunque eso no signifique que es imposible ampliar esa zona de confort, para muchos es una tarea difícil. Sólo me queda decirte que este descontrol también es normal. Cuando haces cosas diferentes, puedes tener emociones como miedo o pensamientos que te desanimen.

 

 

Desde mi perspectiva, considero que estos síntomas de resistencia al cambio son absolutamente normales, siempre y cuando no se conviertan en un hábito. Para mí es importante identificar, reconocer y asimilar los síntomas para poder entenderlos y superarlos.

 

 

¿Qué te duele de emprender?

 

¿Qué haces para superar tu resistencia al cambio?

 

 

Me gustaría entrevistarte y compartir tus recomendaciones de cómo ser un Godín-Emprendedor. Contáctame: godinemprendedor@gmail.com

* Photo by Diana Feil on Unsplash

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