No todo lo que brilla es oro. Ni todas tus ideas son geniales.

Una vez creí saberlo todo. Por supuesto que era muy joven y creí que me podía comer al mundo completo sin saber nada de lo poco que hacía.
En ese entonces tuve una charla con dos amigas y lo que aprendí de ahí lo llevo presente en mi vida hasta el día de hoy.

Yo me encontraba al frente de un centro cultural y un día fui a un bar con dos buenas amigas. Tan pronto como llegamos me apuré en decirles mis planes para conquistar al mundo desde mi trono. Ellas, con mucha más experiencia que yo y con toda la paciencia de escuchar a una persona que aseguraba poder hacer lo que quisiera, tomaron la decisión de decirme algo que siempre voy a recordar: No porque sea una buena idea significa que va a funcionar.

 

Al principio creí que era uno de esos comentarios que algunas personas hacen para boicotear los planes de los demás, pero después de mucho reflexionar, pude aprender lo siguiente:

  1. Que creas que va a funcionar no significa que va a funcionar. Todos en algún momento tenemos una idea que creemos va a funcionar. Ya sea como Godín o como Godín-Emprendedor o incluso en tu casa o con tu familia. El hecho de que creas que es una buena idea no va a hacer que los demás lo piensen. Para poder lanzar un nuevo proyecto, siempre debes contemplar todas las variables posibles. Lo más recomendable es tener comentarios de personas que puedan ser tus consumidores en el futuro. Mientras más formal sea la investigación, mejor.
  2. Acepta los comentarios con humildad por más difícil que sea. Ya sean comentarios positivos o negativos, aprécialos porque es un claro ejemplo de que la persona que te lo dijo te aprecia tanto que se toma el tiempo para hacerte saber qué le gustaría que fuera diferente. Además, por más negativo que pueda ser, esto te hace crecer, ver desde diferentes ojos tus decisiones y ampliar tu visión para tomar mejores decisiones.
  3. Agradece a todos y todo lo que te rodea. Si mis amigas no me hubieran dicho esto hace tantos años, hoy no estuviera hablando de ello. Y tampoco hubiera aprendido una lección de vida que me sigue hasta el día de hoy y que me ha servido para todo lo que hago. Agradecer todo lo que te rodea, incluso lo malo, es agradecer lo que tienes y lo que eres. Si algo de eso fuera diferente, seguramente las cosas que haces y la persona en la que te estás convirtiendo no serían lo que es ahora.
  4. Si estás seguro, hazlo. Aunque te digan que no es lo mejor, aunque todas las posibilidades estén en tu contra, hazlo. No sólo porque confías en lo que quieres, sino porque cada que inyectas de pasión a tus proyectos, estos van a tomar un buen camino. Lo peor que puede suceder es que fracase y entonces te llevarás un enorme aprendizaje.

 

 

¿Has tenido ideas grandiosas que todos descartan?

¿Qué es lo que más agradeces de lo que te rodea?

 

Me gustaría entrevistarte y compartir tus recomendaciones de cómo ser un Godín-Emprendedor. Contáctame: godinemprendedor@gmail.com
*Photo by jens johnsson on Unsplash

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